Equipo editorial de ESDomain · Revisado el 2 de noviembre de 2026
Define qué vas a cambiar
Antes de registrar el destino, aclara si cambias solo la dirección o también el contenido, el alojamiento y la plataforma. Separar decisiones facilita comprobar qué ha causado un problema. Guarda una copia de seguridad y una relación de las páginas importantes. Incluye las que reciben consultas, ventas o enlaces, aunque no aparezcan en el menú principal.
Escribe quién controlará el dominio antiguo y durante cuánto tiempo estará disponible. Si vas a conservarlo, anota su renovación junto a la del .es. Revisa las herramientas que utilizan direcciones completas, como formularios, imágenes, sistemas de acceso y mensajes automáticos. El nombre nuevo debe estar registrado y preparado antes de enviarle visitantes.
Relaciona cada página con un destino
Prepara una tabla sencilla con URL antigua, URL nueva y resultado esperado. Para una página de servicio que continúa existiendo, el destino debe ser su equivalente. Si un contenido se ha retirado, decide cómo se tratará en la web nueva. Evita improvisar el mapa el mismo día que cambias la dirección pública del negocio.
Configura las redirecciones permanentes en el alojamiento o en la herramienta que sirva la web. Un cambio de DNS no crea por sí mismo una redirección de páginas. Prueba ejemplos reales, incluidos enlaces con rutas largas. La guía oficial de Google explica cómo preparar el mapa y revisar el traslado desde Search Console.
Comprueba el dominio nuevo como visitante
Abre las páginas del .es desde un dispositivo que no use tu sesión de administrador. Comprueba el certificado, los enlaces del menú, los formularios y las imágenes. Revisa que las etiquetas canónicas y el mapa del sitio correspondan a las direcciones que quieres publicar. Si hay versiones en otros idiomas, prueba también sus enlaces recíprocos.
El correo merece un plan independiente. Cambiar la dirección de la web no crea buzones nuevos ni migra mensajes antiguos. Decide si conservarás las direcciones de correo anteriores y acuerda cualquier cambio con su proveedor. Haz pruebas de recepción y respuesta antes de anunciar que tus clientes deben utilizar una nueva dirección.
Revisa el resultado después del lanzamiento
Durante los primeros días, comprueba rutas antiguas, consultas recibidas y errores de la web nueva. Conserva el mapa de URLs y las copias de configuración. Si un enlace falla, investiga su destino concreto. Repetir cambios generales de DNS sin comprobar la causa puede añadir problemas a una migración que solo necesitaba corregir una ruta.
Consulta Search Console y las métricas que ya utilices para seguir la evolución del sitio. La elección de .es no garantiza posiciones ni evita fluctuaciones durante un traslado. Mantén actualizado el contenido y corrige los errores observados. Si el proyecto depende de tráfico importante, prepara la migración con el profesional responsable de esa infraestructura.